domingo, 2 de marzo de 2008

El revisionismo neofranquista (2): cómo funciona

En el fondo del debate sobre el revisionismo neofranquista es preciso distinguir previamente a qué nos estamos refiriendo:

En principio, el revisionismo histórico es una técnica académica legítima que reinterpreta una teoría historiográfica establecida ya que han aparecido nuevas fuentes documentales que permiten un mejor análisis. La Historia es una ciencia social que construye sus teorías de forma acumulativa (según la cantidad de datos) pero también cualitativa (objetividad de sus teorías). Es decir no hay nada malo (de hecho es una ejercicio muy sano) en renovar nuestra visión de los hechos pasados (que cambian según cambia nuestra civilización) siempre, claro está, que lo hagamos de acuerdo con el método científico.

Existe en cambio otro tipo de revisionismo propagandistico y pseudo-histórico que rehuye los usos científicos de la Historia con un claro interés político: dar una interpretación del presente en base al pasado. Así, por ejemplo, la izquierda política en la España actual es antisistema, anti-Estado, antidemocrática, anti-etc. como ya se habría demostrado, según los revisionistas, durante los años de la Segunda República. Se trata de una forma de propaganda que trata de justificar sus afirmaciones entroncándolas en un pasado manipulado. Es una forma de búsqueda de "respetabilidad". El ejemplos extremo del revisionismo es el negacionismo neonazi.

En otro post ya he dado unos cuantos datos sobre la figura del principal valedor (al menos el más mediático) del revisionismo neofranquista, Pío Moa, y sobre el origen de esta corriente pseudo-histórica.

Mejor que veamos lo anterior con un ejemplo: una discusión que mantuvieron en Internet de un lado Enrique Moradiellos y del otro, el propio Pío Moa apoyado por Antonio Sánchez Martínez, José Manuel Rodríguez Pardo e Íñigo Ongay de Felipe, todos colaboradores asiduos de El Catoblepas la revista electrónica de la asociación Nódulo Materialista a la que está ligado el filósofo Gustavo Bueno y varios profesores de la Universidad de Oviedo. Gustavo Bueno es una figura muy controvertida por sus recientes obras , España no es un mito y Zapatero y el pensamiento Alicia (de nuevo, pasado y presente) y sus declaraciones radicales sobre el actual gobierno socialista o el nacionalismo en España, reproducidas y apoyadas incluso por la extrema derecha.

Sobre la adscripción política de la revista El Catoblepas, la verdad es que es un tema controvertido porque sus editores se definen como "materialistas", aunque como siempre, dime con quien andas...

Moa ha declarado repetidamente que el mundo universitario le excluye de sus debates por contradecir la corriente historiográfica predominante controlada por profesores ideologizados a la izquierda y por tanto, subjetivos.

Enrique Moradiellos, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Extremadura le responde acudiendo al trapo. Entre mayo de 2003 y febrero de 2004 cruza una serie de artículos acerca de una cuestión historiográfica particular: la intervención de potencias extranjeras en apoyo a uno u otro de los bandos contendientes en la GCE y su efecto sobre el curso y desenlace final.

Moa había planteado este tema en su libro Los mitos de la Guerra Civil en los siguientes términos: 1) que la ayuda fue de cantidad y calidad similar para ambos bandos; 2) que fue la URSS la que rompió la política de no-intervencionismo de las potencias europeas; 3) que el objetivo final de la ayuda estalinista era la instauración de satélite en España que acelerara las caídas de los regímenes democráticos de Europa occidental y 4) que dicha intervención no afectó de manera sustancial el resultado final de la Guerra.

Moradiellos rebate en un primer artículo todas estas teorías en base a la documentación ya estudiada (citando sus obras) por Jackson, Coverdale, Proctor, Avilés, Pike, Viñas, Saz, Howson, Preston, Abendroth, Graham, Radosh, Whealey, Haslam, Oliveira, Stone, Madariaga, García Cruz, Carr, Fusi, Bizcarrondo, Elorza, etc. esta sdocumentación está disponible para la consulta en los archivos del Foreign Office británico, del Departamento de Estado estadounidense, del Archivo Político del Ministerio de Negocios Extranjeros (Berlín), los Archivos Militares de Friburgo, el Archivo Secreto del Estado (Berlín); el Archivio Centrale dello Stato (incluye la Segreteria Particolare del Duce) y el Archivio Storico del Ministero degli Affari Esteri (incluye el «Ufficio Spagna» que dirigía la intervención italiana en España) ambos en Roma; del Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia (París), de los archivos militares franceses (Tolouse y París), de los archivos departamentales fronterizos con España y de los archivos de las compañías aeronáuticas francesas.

Toda esta documentación estudiada y ya publicada, viene a demostrar justo lo contrario de lo afirmado por Moa: que el Eje llevó la iniciativa en la intervención, que los objetivos de la intervención soviética eran contemporizadores (detener el avance del fascismo) y que la mayor ayuda militar alemana e italiana confirió una aplastante superioridad aérea al bando franquista lo que determinará finalmente el curso de las operaciones militares.

Llegados a este punto podemos pensar que íbamos a tener un debate de altura, con Moa replicando con nuevos datos y cifras provenientes de documento inéditos. Pues no.

Pero su respuesta y otras cosas más ya las veremos en un siguiente post.

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